sábado, 24 de enero de 2015

Buffy: The vampire slayer

Y con esta serie declaro inaugurada la sección de series y hoy reseñare una que me encanta y se encuentra top. Es una serie con la que crecí, la vi en mi infancia y adolescencia, ahora gracias a Netflix –de nada por el comerciar–, la pude ver completa y el final que nunca había visto.

Titulo: Buffy: The vampire slayer 

Género: Fantasía/Drama 

Creadores: Joss Whedon y David Greenwalt. 

País: EUA 

Temporadas:

Capítulos: 144 

Años: 1997-2003 

Reparto: Sara Michelle Gellar, Anthony Stewart Head, Nicholas Brendon, Alyson Hannigan, David Boreanaz, James Marsters. 

Sinopsis: La adolescente Buffy Summers de Sunnydale anhela una vida común, pero acepta su destino como cazadora de vampiros y demonios con la ayuda de un grupo de amigos.

Esta serie nació de la película y la idea de poner a una guapa, femenina, pequeña y adolescente de heroína luchando contra monstruos porque es la elegida ahora es muy común, pero en ese tiempo no lo era –a excepción de Xena y Wonder Woman no recuerdo otras series–, por lo menos en televisión, porque en medios como libros, comics y anime ya se estaba cociendo este rollo de La-chica-adolescente-salva-el-día. 

Me divertí mucho creciendo con Buffy por que fue creciendo conmigo, la vi evolucionar de adolescente quinceañera a mujer con responsabilidades que todo adulto tiene. La serie siempre iba en movimiento, desarrollando episodios con grandes enseñanzas. Buffy luchaba, caía, reía, hacia las cosas salían bien otras no, con ayuda de sus amigos salía adelante. Ella no era indestructible y cada día arriesgaba su vida, y se ve el peso de ser “la elegida”. 

Las primeras tres temporadas son de tinte juvenil donde se ven problemas propios de una adolescente como el primer amor, la escuela, el odio de tener que estudiar, querer salir a fiestas, los maestros que no te agrada, la incomprensión y lo perdido que uno se siente en esa época creyendo que es el fin del mundo por no ir a x lugar o no poder estar con el/la chico/a que te guste. Toda esa revolución hormonal que se desata, la inseguridad que uno siente con su cuerpo y que uno se cree un adulto ya, que se piensa saberlo todo cuando en realidad no se sabe nada. 

La cuarta temporada Buffy llega a lo que jamás pensó que pasaría, porque creía que moriría primero y eso es a la Universidad. Donde se ve como le es tan difícil adaptarse a su nueva vida universitaria y preguntarse si esta en el lugar correcto o no. 

Las temporadas cinco y seis son las mejores de toda serie, por qué se tiene los mejores capítulos, con los contenidos más humanos y desgarradores de la serie, donde vemos a una Buffy que estaba en la cima y chan la vida la golpea para ir cuesta abajo, pegándole la cara contra el pavimento en repetidas ocasiones. Donde se ve que a pesar de ser la heroína elegida y que su trabajo es cazar vampiros y monstruos la verdadera dificultad se encuentra en la vida real. 

Y la última temporada es la que se me hace la más floja de toda la serie, por desgracia no tiene pies ni cabeza y se nota que la producción y los guionistas tienen ideas muy diferentes que se contradicen con todo lo que ha evolucionado Buffy en las temporadas pasadas. Tiene buenos capítulos y momento que llenan mi corazón pero no compensan el final que tuvo esta magnífica serie. 

Con todo y eso hoy por hoy Buffy: The vampire slayer se convirtió en una serie de culto que vale la pena ver, tiene personajes memorables como Buffy, Spike –mi personaje favorito–, Willow, Giles, Anya que robaron el corazón de todos los que seguimos la serie. 

Drama, acción, aventura, amistada, amor, peleas épicas, monstruos y una gran gama de emociones que te embargan al verla porque te encariñas tanto con los personajes que llegas a compartir sus tristezas y alegrías por igual.


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